Danilo Terra: Una arquitectura de lo cotidiano

Por: Ileana López

Danilo Terra (Suministradas)

“Lo esencial, que es al fin y al cabo el espacio, es lo que es más importante para nosotros”. Esta idea se resume en dos palabras: limitación y oportunidad, las cuales dieron pie a una exposición de ideas por parte de uno de los arquitectos jóvenes más prometedores de Brasil, Danilo Terra, quien visitó Puerto Rico en días recientes para ofrecer una charla magistral como invitado del Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajista de Puerto Rico.

Convencido de la importancia de entender y respetar la honestidad de los materiales de construcción que están a la mano, tema que según dice es recurrente en Brasil, de donde es oriundo, el arquitecto Danilo Terra, es socio fundador de Terra de Tuma Arquitectos Associados de São Paulo. Una oficina de diseño, la cual fundó junto a Pedro Tuna en el 2006, y a través de la cual se han dedicado a la investigación y al desarrollo de diversos proyectos, como la casa Maracaná, casa Mipibu y la residencia Vila Matilde, entre muchos otros que han sido el resultado de una seria reflexión que le ha llevado a construir con una lógica visual muy concisa.

SI TE INTERESA: Vilma Blanco: 60 años de diseños que respiran paz

Con proyectos como Casa Vila Matilde, en São Paulo, Brasil (una residencia que su estudio construyó desde cero en seis meses para la señora Dalva, una empleada doméstica que vive en un sector pobre de la ciudad y que ganó el Building of the Year Award de ArchDaily en 2016), Terra ha dejado muy claro cuál es su filosofía creativa y qué lo motiva a ver la arquitectura como un agente social. “Mucho más que un estilo, nuestro trabajo conlleva un proceso con objetivos simples y sencillos que crean una lógica de construcción, una lógica visual muy concisa. No creemos que la arquitectura tiene un fin por cuenta propia del lenguaje, pero sí mucho como apoyo a la vida cotidiana de las personas. Entonces, si este apoyo está bien hecho y es adecuado a las condiciones, ya se logra el objetivo”, mencionó.

Al hablar sobre el proceso creativo detrás de cada obra, Terra enfatizó en la importancia de la óptica multidisciplinar al tomar en cuenta la capacidad de coordinar y presentar soluciones que involucran a ingenieros de diversas especialidades, inversores, proveedores, clientes, proyectos paisajísticos, proyectos urbanos, ciudad y sociedad.

SI TE INTERESA: Arcosanti: Rica fusión entre ecología y arquitectura

“Para nosotros, en Terra e Tuma, es esencial que los ambientes logren ser adecuados para llevar a cabo las cosas que se tienen que hacer en ellos. Lo importante es que sean cómodos para el usuario, que cuenten con una buena ventilación e iluminación”, dijo, al expresar que su oficina prefiere pensar en cómo va a trabajar “con el vacío y cómo transformarlo para usarlo y movernos”, que con cómo va a lucir una pared o con la selección de materiales que habrá de usar para el proyecto, lo que al fin y cabo “son un asunto circunstancial, y que está más relacionado a un sistema constructivo, cuyo resultado va más allá de la estética”.

Agregó que “no se trata sobre el costo de los materiales y la mano de obra. Se trata de un proceso que puede parecer muy sencillo pero que envuelve una gran cantidad de trabajo para lograr que lo que se haya que hacer, se haga bien desde el inicio del proceso gerencial, que es el que determina todo lo demás”.

SI TE INTERESA: Fresco e innovador

Nacido en São Paulo en 1979 y graduado en 2003 de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Mackenzie, en Brasil, al comentarle que muchos de sus trabajos tienen como característica el cemento expuesto, Terra puntualizó que su quehacer como arquitecto no está vinculado a un estilo, sino a un proceso de investigación continuo, en el cual el desarrollo de su sistema constructivo se va perfeccionando con el tiempo y que está -más que nada- relacionado al material que tiene a la mano, “cuando necesitamos escoger qué tenemos disponible para que tengamos un buen espacio, que es nuestra prioridad”.

Cuando se le pregunta, ¿a quién sirve la arquitectura? responde que invariablemente dos palabras llegan a su mente: limitación y oportunidad. Según Terra, la limitación es un tema que es constante en la arquitectura y que no necesariamente está unido a algo financiero. “Sí, tenemos limitaciones y hay que servir a un presupuesto, pero el arte no tiene limitación, no tiene por qué servir a un prototipo.  Los arquitectos a veces se molestan con eso pero no debe ser así, debemos entender que la limitación es parte del proceso y es la que nos da la oportunidad de crear. Si la aceptamos y entendemos que existe, comienza a ser una oportunidad, un medio para caminar. Y ese camino siempre, siempre, te lleva a buenas sorpresas, como lo es la Casa Matilde”. El mejor ejemplo de lo que se puede hacer atendiendo las necesidades del espacio, con materiales simples y con una limitación de presupuesto.

SI TE INTERESA: Apuesta histórica y contemporánea en el casco urbano de Ponce

De: Construcciónelnuevodia.com

Advertisements

El poder sanador de la arquitectura

Ricardo Álvarez-Díaz (Foto Archivo GFR Media)

En la arquitectura, como en la vida, siempre hay una historia que contar, una vida que transformar y una experiencia a la cual aspirar. El diseño bien pensado debe tener siempre la intención de mejorar nuestra calidad de vida y alterar, de forma dramática, nuestra experiencia en el mundo. Como arquitectos y diseñadores, nos corresponde reconocer la conexión integral entre nuestros diseños y el impacto que estos tienen en nuestro bienestar humano, dentro de las edificaciones y las comunidades donde se encuentran.

Un estudio reciente realizado por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), revela que pasamos hasta el 90 por ciento de nuestro tiempo dentro de los espacios interiores. Por lo tanto, los espacios donde vivimos, trabajamos y relajamos tienen un impacto enorme sobre nuestro bienestar general.

En su ensayo “La Arquitectura para la Salud y el Bienestar Humano”, el profesor Koen Steemers de la Universidad de Cambridge propone que, en el mundo del diseño de hoy, el énfasis debe centrarse en activamente promover el bienestar general en vez de simplemente conformarse con la ausencia de mala salud. Sus teorías están ancladas en las normas de la Organización Mundial de la Salud (WHO), quien oficialmente define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social”.

SI TE INTERESA: ¡Bien dicho! El ABC de la sostenibilidad

Según la Fundación por la Nueva Economía basada en el Reino Unido de Inglaterra, hay ciertos parámetros de comportamiento que definen y determinan el estado del bienestar general de cualquier población. Normas que deben servirle de guía a todo arquitecto al momento de emprender un proyecto de diseño.

Hay que conectarse con la comunidad

Existe una fuerte evidencia que indica que sentirse cerca y valorado por otras personas es una necesidad humana fundamental y que contribuye al buen funcionamiento de la sociedad en general. Está claro que las relaciones sociales actúan como un amortiguador contra el deterioro de la salud mental de las personas en crisis. Como arquitectos, es nuestro deber diseñar vecindarios que fomentan un sentido de comunidad por su abundancia de espacios públicos, calles orientadas al tráfico peatonal, fácil acceso a sitios de interacción social como centros comunitarios, gimnasios e iglesias, a diferencia del modelo tradicional de rascacielos de edificios públicos del pasado que conducen al enajenamiento social.

SI TE INTERESA: Justicia por diseño

Hay que mantenerse activo

La actividad física regular se asocia con tasas más bajas de depresión y ansiedad en todos los grupos de edad. El ejercicio es esencial para disminuir el deterioro cognitivo relacionado con la edad y para promover el bienestar. Al momento de diseñar nuestras comunidades, es necesario contemplar la alta presencia de espacios públicos que invitan al ejercicio ligero.

Es importante estar siempre presente

Los estudios han demostrado que la capacidad de estar consciente de lo que está ocurriendo en el presente mejora directamente nuestro sentido de bienestar. Como diseñadores, nos reta crear estructuras que siempre sorprenden y avivan la mente con su uso del espacio y materiales que amplían nuestro horizonte. Hay que seguir aprendiendo.

El aprendizaje continuo, a través de la vida, mejora la autoestima. El mismo fomenta la interacción social y lleva a mejorar la salud. La evidencia anecdótica sugiere que la práctica de fijar metas se ha asociado fuertemente con mayores niveles de supervivencia y bienestar. En nuestro rol como diseñadores, es sumamente importante que sigamos creando espacios que informan, inspiran y que despiertan de manera innata la curiosidad por aprender.

SI TE INTERESA: El corredor y vendedor de bienes raíces y su ética

En fin, como arquitectos, es crucial que entendamos el impacto de las decisiones que tomamos, sabiendo que poseemos el poder de influenciar de manera positiva, la salud general de nuestro entorno.

De: Construcciónelnuevodia

Al rescate de una joya arquitectónica

La estructura, de más de 100 años, fue incluida en el “U.S, National Record for Historic Places” el 25 de septiembre de 1984 por su arquitectura única y su naturaleza histórica. (Suministrada)

Seguramente la ha visto muchas veces al pasar por la Avenida Ponce de León en Miramar en dirección a San Juan. Se trata de una pequeña y hermosa estructura de más de 100 años, la cual llama la atención de locales y visitantes por las cuatro  gárgolas de piedra que coronan la torre del campanario y le imparten un aire de misterio y elegancia a esta joya, que por su arquitectura única y su naturaleza histórica, fue incluida en el “U.S, National Record for Historic Places”, el 25 de septiembre de 1984.

Es la capilla de Nuestra Señora de Lourdes en Miramar, la cual se encuentra en estado de deterioro y requiere de una restauración completa para asegurar su permanencia como parte del patrimonio edificado de todo los puertorriqueños.

Ante su precario estado, el monseñor Emilio Cummings, párroco del Perpetuo Socorro, junto al Consejo Parroquial de Miramar, presidido por el licenciado ArmandoA. Valdés, se han propuesto realizar la primera restauración completa de la Capilla Nuestra Señora de Lourdes para lo que cuentan con la experiencia del arquitecto Víctor M. Villegas, AIA, para realizar los trabajos. Obra que se calcula podría requerir la inversión de un millón de dólares.

SI TE INTERESA: Un arquitecto para La Habana del futuro

Un poco de historia

La capilla de Nuestra Señora de Lourdes es uno de los más bellos edificios y de mayor valor arquitectónico dentro de lo que se conoce como el Distrito Histórico de Miramar. Diseñada en 1907, por el renombrado arquitecto checo Antonin Nechodoma, esta hermosa capilla fue utilizada en sus inicios por la Iglesia Metodista Episcopal, que abrió sus puertas al público en 1908, convirtiéndose en toda una sensación para su época.

En 1900, la congregación de la Iglesia Metodista Episcopal se había quedado sin espacio en sus instalaciones originales en el Viejo San Juan. Por tal motivo, optó por ocupar un lote en la esquina de la Avenida Miramar con la Avenida Ponce de León en Miramar, en esos días un suburbio codiciado por la clase adinerada de la época que deseaba mudarse de las entonces congestionadas calles de la antigua ciudad.

Fue entonces, que los miembros de la Iglesia Episcopal contrataron los servicios del arquitecto Nechodoma, admirador de los trabajos de su homólogo estadounidense Frank Lloyd Wright, quien decidió optar por el estilo neo-gótico inglés, en lugar de seguir el estilo Chicago o Padrera tan conocido de Wright y que Nechodoma utilizó en tantos otros de sus proyectos en Puerto Rico. Se cree, que para el diseño de la iglesia, Nechodoma fue influenciado por una iglesia episcopal ubicada en la calle North Market en Jacksonville, Florida, y que fue construida en esa ciudad en  1904 cerca de su oficina.

SI TE INTERESA: Enciclopedia Arquitectura de Puerto Rico

Según información publicada en la página electrónica de Union Church, “ambas iglesias, tanto aquí como en Jacksonville, cuentan con una torre con protuberantes gárgolas, una cruz celta, vitrales, un techo cubierto de tejas, una fachada de concreto que simulaba bloques y pisos de mosaicos bajo un techo de madera. Aunque el origen de sus vitrales es desconocido, se piensa que pudieron ser obra de los talleres de John La Farge o Tiffany, en  Nueva York. De todas maneras, la joya arquitectónica de la Iglesia Protestante constituyó una sensación en el momento y costó $17,000”.

Más tarde, la capilla fue ocupada por lo que vino a llamarse “Union Church”, y posteriormente, el 17 de febrero de 1959, pasó a la Iglesia Católica, Arquidiócesis de San Juan, mediante un generoso donativo que hiciera un matrimonio compuesto por los esposos Pedro Santiago y Catalina Mejía de Santiago, quienes la habían comprado por $70,000, para dichos propósitos. Fue a partir de entonces, que la capilla adquirió el nombre de Nuestra Señora de Lourdes, que hoy mantiene.

SI TE INTERESA: Edificios triangulares

Según el arquitecto Víctor Villegas, poder trabajar en el proyecto es un todo un privilegio, ya que además de “estar especializado en restauración, llevó viviendo en Miramar 33 años”.

Según Villegas, la Capilla de Lourdes es “una pieza icónica de la zona, que queremos cuidar y llevar a su magnificencia. Aquí son muchas las cosas que hay que hacer, pero lo más apremiante es sustituir el techo que está lleno de comején y tiene serios problemas de filtración. Todo comenzó cuando se empezaron a caer las lámparas originales. Entonces, el sacerdote me pidió que verificara, cuando comenzamos a ver, nos dimos cuenta que toda la estructura está invadida por el comején”.

Asegura Villegas que como parte de su investigación para el proyecto, la cual ha durado más de un año, se descubrió que “la capilla sufrió en el pasado de varias intervenciones, y aunque no se añadió nada estructural,  sí  incluyeron la restauración de los vitrales y los maderámenes, así como la eliminación de dos ventanas, una a cada lado del altar. También en su momento se quitaron las tejas originales, que contenían asbestos, y se colocó el techo actual. Al cambiar de materiales, se seleccionaron unos menos resistentes al impacto del agua, y eso ha hecho que todo se deteriorara más rápido”.

SI TE INTERESA: Álvarez-Díaz & Villalón en contínuo crecimiento

“Llevamos un año investigando y creando los documentos para la iniciar la restauración. En este momento estamos en el paso de salir a buscar propuestas de contratistas”, dijo Villegas, quien ha contado con la colaboración de otros arquitectos para el proyecto, el cual conllevará la limpieza y cambio de los maderámenes de los vitrales, la sustitución de todo el techo siguiendo su estilo original y optando por una madera más clara que la actual, que está pintada de un color sumamente oscuro.

De igual modo, la restauración promueve reabrir las dos ventanas que quedan a ambos lados del altar y que en algún momento fueron tapadas. “Esto conllevará tratar de conseguir los cristales iguales a los originales para rehacer los vitrales que estaban allí. Igualmente, hemos descubierto que el vitral que está sobre el altar no es original, ya que se hizo posteriormente, porque está dedicado a la Virgen de Lourdes. En los planos de Nechodoma, en su lugar había una celosía horizontal, que servía para la salida del aire caliente, ya que la iglesia funcionaba con las ventanas abiertas”, aseguró el arquitecto, quien añadió que el proyecto contempla que la capilla tenga   acondicionador de aire, “pero se eliminaran las consolas actuales, que son muy visibles, y se sustituirán por una unidad que se colocará encima del techo y que tirara el aire de una manera muy disimulada”.

SI TE INTERESA: La Arquitectura habla Español

El sistema eléctrico también tendrá que ser sustituido respetando en todo momento la integridad del edificio, con el fin de mejorar la iluminación exterior e interior, la cual presupone la reposición de las lámparas originales, que se removieron a causa de la precaria condición del techo.

Asegura Villegas que la capilla original no tenía la verja de rejas que viste en la actualidad el exterior. Sin embargo, por razones de seguridad, se estará instalando una más a tono con la época. “No serán una verja que imite una reja que no existió, sino que vamos hacer unas rejas modernas, que se integren a las estructura. De igual modo, se mejorará el jardín para que la gente lo pueda usar como un espacio para la reflexión”.

Por su parte, el Lcdo. Armando A. Valdés, presidente del Consejo Parroquial de Perpetuo, habló de su gran interés de que el proyecto de restauración se pueda llevar a cabo con éxito, debido a que “la Capilla de Nuestra Señora de Lourdes es un referente para toda la comunidad de Miramar y Puerto Rico, como un punto de encuentro importante. Además, es parte de la historia de la zona y del desarrollo urbano de San Juan, así como también de la historia de la religión en Puerto Rico, ya que aquí se unieron dos congregaciones protestantes distintas que luego se mudaron a Punta Las Marías, para más tarde convertirse en una capilla católica”.

SI TE INTERESA: Invitación para disfrutar la arquitectura de hogares históricos

“Entiendo que la preservación del patrimonio edificado es importantísimo. En Puerto Rico, a menudo dejamos el mantenimiento de una estructura para el momento en que ya está bien deteriorada, no solo resulta más cotoso, sino que a veces hay cosas que no se puedan salvar. Aquí queremos devolverle a la capilla todo su esplendor, y asegurarnos un programa de mantenimiento para que no vuelva a pasar”, dijo Valdés.

Agregó, que el proyecto que podría tener un costo de $1 millón, es uno realizable. “En este momento estamos tocando puertas a fundaciones, a la oficina de donativos legislativos, y a la empresa privada para que nos ayuden económicamente con el proyecto. Por supuesto, el apoyo de la comunidad mediante donativo es fundamental. Una vez tengamos los recaudos, esperamos iniciar las obras, que en aproximadamente 18 meses le podrán devolver el lustre original a la capilla de Nuestra Señora de la Lourdes”, concluyó.

SI TE INTERESA: 16 concursos en un siglo

Para donaciones

Se estima que serán necesarios $1 millón  para poder llevar a cabo una restauración completa de este excelente y valioso ejemplo del estilo neogótico en la Isla. Monumento histórico que simboliza el carácter de la comunidad de Miramar, en San Juan.

Si quiere contribuir a la restauración de la Capilla de Lourdes, puede enviar su cheque a la cuenta No. 030-023327, del Banco Popular.

También puede comunicarse al 787-721-1015 o llamar directamente al Lcdo. Armando Valdés al 787-436-7671. Para información, visite www.capilladelourdes.org o envíe un correo electrónico  a donaciones@capilladelourdes.org.

Por: Ileana López/ Especial para Construcción

“EcoHab”: una alternativa viable para una vida sostenible

Por: Ileana López Avilés/ Especial para Construcción

21 DE JULIO DE 2014. SAN JUAN, PUERTO RICO. ENTREVISTA AL ARQUITECTO FERNANDO ABRUNA. REVISTA CONSTRUCCION. GABRIEL LOPEZ ALBARRAN/ PARA GFR MEDIA.

ARQUITECTO FERNANDO ABRUÑA

Crear una vivienda verde de interés social en la que se puedan incorporar dos conceptos fundamentales de la arquitectura sostenible -la supervivencia pasiva y la transformabilidad pasiva- y que a la vez cuente con un precio asequible al bolsillo del consumidor puertorriqueño de hoy fue una meta en la cual trabajó con dedicación por varios años el arquitecto Fernando Abruña, AIA, autor de múltiples proyectos verdes así como de varios libros sobre el tema de sostenibilidad.

De este esfuerzo, en el que también colaboraron los arquitectos Margaret Musgrave e Iván Rodríguez, el delineante Marcelino López y el socio en construcción ingeniero Peter Palos, nació el proyecto conocido como “EcoHab”, constituido por dos viviendas verdes ubicadas en lo que antes fue un predio abandonado en la urbanización Los Maestros, en Hato Rey.

“Quería construir una estructura de vivienda básica y compacta a un precio razonable, donde además de explorar el tema de la sostenibilidad, fuera económicamente viable, estética y eficiente en términos de la solución arquitectónica”, explicó Abruña, quien tras varios intentos dio con la solución que produjo dos modelos de vivienda sostenible de interés social: “Rectángulo Tropical” (con un volumen sencillo de 25 x 36 p/c) y “Línea Tropical” (de 13.5 x 67’ p/c).

SI TE INTERESA: Furniture Gallery apuesta a la innovación y al éxito

Utilizar la ventilación cruzada y la luz natural eran, por supuesto, dos elementos de diseño prácticamente dados, pero lo ideal era que pese a la pequeñez de las estructuras, las personas que las habitarán pudieran disfrutar de un espacio abierto y agradable. De ahí nació la idea de añadir patios interiores, según Abruña, fundamentales en el trópico, que ofrecieran al mismo tiempo un elemento de modernidad a la estructura, que cuenta con una envoltura térmicamente eficiente que hace la misma muy fresca.

Además de tener un sistema fotovoltaico sumamente eficiente y sistema de cosecha de agua de lluvia con capacidad para almacenar hasta 29,000 galones para uso de inodoros y faenas de limpieza, “EcoHab” también cuenta con ventanas tipo “Bright Shade Eco”, con quiebra sol integrado, diseñadas por el propio arquitecto y recientemente patentizadas. De igual modo, al diseño se incorporó pintura con baja cantidad de compuestos volátiles orgánicos, para mitigar el daño a la capa de ozono y fue provisto por un sistema que permite el rehúso de aguas grises.

SI TE INTERESA: ¡Hasta siempre maestro!

La terminación de piso en hormigón desbastado fue también un nuevo elemento. Explicó, que “el mismo consta en lijar un 1/3 de pulgada de la superficie de hormigón para dejar expuesta la piedra y el agregado, quedando el producto final como si fuera un terrazo integral, el cual es sumamente económico. Además, es un material que consume muy poca energía y se hace en Puerto Rico, aportando a la sostenibilidad”.

Según el padre de la arquitectura verde en la Isla, un aspecto importante del proyecto era poder ir más allá de simplemente responder a una regla vital: la cual señala que un edificio bien diseñado debe tener una eficiencia edilicia de 70%, en “EcoHab” se logró que este por ciento fuera mucho mayor llegando al 89% del espacio.

Según Abruña, lo que resultó ser lo más difícil del proyecto fue “diseñar una estructura que nos permitiera transformar la vivienda durante el transcurso de su vida según va cambiando la composición familiar. Un plano con un piso permanente no era la solución, así que en una usamos estrategias sencillas como closets que separan habitaciones, sin la necesidad de demoler o construir para cambiar los espacios y, en la otra, se colocaron persianas para brindar privacidad entre las habitaciones que al abrirse tienen acceso al patio interior”.

SI TE INTERESA: Abre paso a renovación de la Asociación de Constructores

El precio de “EcoHab” incluyendo la compra del solar, la construcción de la vivienda sostenible con todos sus elementos, su envoltura térmica, lámparas, abanicos y el equipo de la cocina, es de $138,000 en el modelo “Rectángulo Tropical” y de $130,000 en “Línea Tropical”. Ambas cuentan con tres habitaciones dormitorios y un baño.

Según Abruña, en el proceso de diseño y construcción de “EcoHab” se percató de la enorme falta de conocimiento e información que existe en el país –a todos los niveles y esferas- que están relacionados con la industria de la vivienda. “Fue cuesta arriba convencer a banqueros, realtors, tasadores, agencias y entidades de gobierno de lo que es una vivienda sustentable”.

“Hay que educar a todos los componentes de la industria para que puedan aquilatar las viviendas sostenibles, sobre todo a realtors y tasadores”, dijo Abruña, quien informó que “EcoHab” es la única vivienda de interés social Energy Star en el Caribe.

SI TE INTERESA: Remansos de paz… y lujo

“EcoHab” se dejó claro que una vivienda sostenible de interés social es posible, y va mucho más allá de la mera incorporación de paneles solares, sostuvo el arquitecto Abruña, quien dijo a Construcción que actualmente está trabajando con dos estructuras similares, de dos habitaciones, para el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña.

Su deseo en un futuro es poder llegar a poder crear vivienda sostenible que sea aún más económica, cuyo precio esté cerca de los $60,000, lo que señaló es posible pero requeriría una revisión de los códigos de construcción.

Para información, escriba a abrumus@gmail.com

Nuevas tendencias en la arquitectura paisajista

Por: Ileana López Avilés/ Especial para Construcción

colegio-arquitectosMuchas personas confunden la arquitectura paisajista con un trabajo de “landscaping”, sin entender que esta conlleva una carrera universitaria de mucha demanda y esfuerzo, y, que al igual que la de un arquitecto, requiere de seria planificación, muchas horas de diseño y el manejo de técnicas apropiadas para llegar al producto final, que puede ser un parque, un jardín vertical o cualquier otra intervención donde el protagonista es el paisaje y su entorno natural.

Según la definición correcta, “un arquitecto paisajista planifica y diseña espacios exteriores de carácter urbanos y rurales, basándose en las características naturales y en los valores históricos y culturales del lugar. Para conseguir este fin, utiliza técnicas apropiadas y materiales naturales o construidos, guiándose por principios estéticos, funcionales, científicos y de planificación”.

Para conocer las últimas tendencias, Construcción charló con la arquitecta paisajista Vilma Blanco, M.L.A., una de las más reconocidas en este campo, quien es producto de la Escuela Graduada de Diseño de la prestigiosa Universidad de Harvard y cuenta con más de 50 años de experiencia en el diseño de arquitectura paisajista en una extensa gama de proyectos públicos y privados. Entre ellos el edificio de la Fundación Banco Popular y los jardines del Conservatorio de Música en Miramar.

SI TE INTERESA: Arquitectura histórica: por las calles del Viejo San Juan (Tercero de una serie)

Ganadora del premio URBE 2008 por el diseño del Eco-Parque Punto Verde, y nominada en el 2009 para el Copper-Hewett Lifetime Achievement Design Award, Pérez Blanco fue presidenta del Instituto de Arquitectos Paisajistas y profesora en la Escuela de Arquitectura de Uiversidad de Puerto Rico. Es expresidenta de la Junta de Directores de la Fundación por la Arquitectura.

La arquitectura paisajista es mucho más que embellecer un área. Atiende situaciones tan serias como problemas que son consecuencia del calentamiento global, la subida de los mares o el tema de las inundaciones, que según Vilma  Blanco son  cada vez más preocupante.

“Por años, muchos de estos problemas se resolvían con los métodos de la ingeniería civil, con el fin de llevar las aguas al mar tan pronto fuera posible. Esto creaba problemas de contaminación, ya que las aguas no se filtraban por el camino y echándole las mismas encima al que vivía más abajo. Técnicas que iban en contra de la naturaleza”.

SI TE INTERESA: Arquitectura histórica: por las calles del Viejo San Juan (Segundo de una serie)

A través de la arquitectura paisajista, hoy se trabajan técnicas, como los techo verde, las paredes verdes o pozos de retención, con el propósito de aguantar las aguas y de que las mismas filtren los más lento posible para facilitar su utilización, ya se para el almacenamiento, uso de sistemas de riesgo o irrigar torres de enfriamiento y reducir los costos de agua. Estos son conceptos con los que se pueden resolver múltiples problemas relacionados con el asunto de las inundaciones de las zonas urbanas de forma que favorezca la naturaleza.

El hermoso proyecto para el edificio de la Fundación Banco Popular de Puerto Rico, que Blanco concluyó recientemente en la esquina de la avenida Ponce de León y la calle Quisqueya, en Hato Rey, es un buen ejemplo de las últimas tendencias de la arquitectura paisajista, al incluir el importante tema del “Manejo de las Aguas Pluviales”.

“Allí tenemos paredes verdes y una placita con una cascada que sirve para airear el agua y mantenerla saludable. Mientras que el excremento de los peces, sirve de abono a las paredes verdes. El sistema está diseñado para disponer de las pluviales sin recargar el ya obsoleto alcantarillado de la zona”.

SI TE INTERESA: Puerta de Tierra: más que ““la fachada del Viejo San Juan”

Las pozas de retención también son una tendencia importante. Estas pueden ser una fuente, un lago o un estanque, un sitio donde se pueda almacenar el agua para que se filtre poco a poco, en lugar de correr por un tubo al alcantarillado y causar inundaciones. “Al percollar, el agua va dejando los contaminantes de la lluvia en la tierra, que sirve de filtro, así que cuando alcanza el mar o la AAA, va mucho más limpia”.

Un ejemplo, donde todas las pluviales se resolvieron en sitio, fue el parque conocido como “Punto Verde”, en Hato Rey. Un proyecto de calidad social muy importante para Blanco, donde “puse todo mi corazón”, y que actualmente se encuentra en pleito. “Allí, sin penalizar el río, y ayudándonos por la naturaleza, en lugar de dominarla lo que hicimos fue copiarla, de manera que las inundaciones se pudieran resolver en poco tiempo”.

Otro ejemplo que agrupa las nuevas tendencias de la arquitectura paisajista lo es el jardín del Conservatorio de Música de Puerto Rico, en Miramar. Aquí la arquitecta paisajista incorporó elementos noveles, como un techo de goma de automóvil.

SI TE INTERESA: Arquitectura histórica: por las calles del Viejo San Juan (Primero de una serie)

“Este proyecto fue un gran esfuerzo. En él se observa uno de los propósitos que tengo como profesional: la misión de que las personas que lo usen sientan paz. Lograr un ambiente que brinde tranquilidad y nos proporcione un espacio de sosiego en la ciudad”.

Para lograrlo, Blanco estudió algunas técnicas del Feng Shui, donde tomó en cuenta los colores de las plantas y árboles, el ángulo de las cosas y por dónde entraba la energía del océano al proyecto. “Allí todo está calculado. El Feng Shui tiene una lógica tremenda y está basado en normas muy estrictas. Por supuesto, tiene ciertas limitaciones, como el no poder usar cactus y palmas, por sus forma afiladas. Una escuela de música, necesitaba de un lugar donde los estudiantes se sintieran a gusto y en paz, donde pudieran practicar su instrumento al aire libre”.

“Nuestra profesión como arquitectos paisajistas no es crear algo estrictamente agradable, sino tratar de incrementar la felicidad del conjunto, armonizando el ambiente y siempre teniendo en cuenta lo social”, dijo Blanco, quien reveló que en Isla “se está sembrando al semilla, pero todavía hay mucho que aprender en relación a las nuevas tendencias de la arquitectura paisajista”.

CAAPPR otorga Premio Henry Klumb 2014

14-junio-2014

Los miembros del Jurado determinaron otorgar el Premio Henry Klumb 2014 al Arq. Emilio Martínez Cimadevilla “por mantener un mensaje continuo en pro de un mejor ambiente construido para todos los que lo habitamos”.

 

Foto Principal

Arq. Emilio Martínez Cimadevilla. (Suministrada)

Revista Construcción

 El Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico (CAAPPR) anunció la otorgación del Premio Henry Klumb 2014, al arquitecto y urbanista Emilio Martínez Cimadevilla.

Creado hace 33 años, dicho premio representa la más alta distinción que confiere el Colegio al reconocer la labor de un arquitecto o arquitecto(a) paisajista que en su ejecutoria logre emular la labor del arquitecto Henry Klumb, así como el espíritu de su obra, caracterizada por la funcionalidad, adecuación a las condiciones climáticas del entorno, contextualización formal y fluidez espacial.

Los miembros del Jurado, compuesto en esta ocasión por los arquitectos Fernando Abruña, FAIA, (Premio Klumb 2010), Alberto Ferrer González y José Rodríguez Barceló, determinaron otorgar el Premio Henry Klumb 2014 al arquitecto Emilio Martínez Cimadevilla “por mantener un mensaje continuo en pro de un mejor ambiente construido para todos los que lo habitamos.”

Al conceder el Premio Henry Klumb, la presidenta del CAAPPR, Arq. Pilarín Ferrer Viscasillas, dijo que “la excepcional obra del arquitecto y urbanista Martínez Cimadevilla ha confirmado la importancia del diseño apropiado para los espacios públicos. Su presentación de alternativas formales y físico espaciales, las cuales han enriquecido el entorno urbano y rural de nuestro país, hacen de Emilio, un ejemplo de un profesional que ha sentado cátedra sobre las posibilidades de las apropiaciones exitosas del entorno a través del diseño, sin dejar de lado su destaca labor docente a nivel universitario”.

Según lee el Laudo, “los méritos de sus logros en la planificación y en el ámbito urbano, incluyendo la participación comunitaria en el proceso, han sido enriquecidos por su obra arquitectónica, premiada en múltiples ocasiones, la cual se destaca por su caracterización formal y contextual, incluyendo intervenciones en centros históricos”.

Graduado en 1985 con una Maestría en Arquitectura y Diseño Urbano de Columbia University, el arquitecto y urbanista Emilio Martínez Cimadevilla estudió su Bachillerato en Diseño Ambiental en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, de donde es profesor de diseño y teoría ambiental desde 1979. Mantiene su práctica privada desde 1987, dirigida a comisiones públicas, gubernamentales y privadas, siendo algunos de sus proyectos emblemáticos la re-estructuración de la Plaza del Mercado de Santurce; la restauración de la Casa del Rey, en Dorado; el Plan Maestro El Cielito  en Comerío y el Parque El Escambrón, entre  otros.

Henry Klumb, cuyo nombre lleva esta importante distinción, nació en Alemania en 1905 y se estableció en Puerto Rico en 1944, donde permaneció hasta su muerte en 1984. Su obra se caracteriza por contar con los principios fundamentales de la arquitectura orgánica, caracterizada por la funcionalidad, adecuación a las condiciones climáticas del entorno, contextualización formal y fluidez espacial.

El CAAPPR es una organización creada por Ley para velar por las sanas normas de la práctica por parte de sus miembros, cuidando por la salud, bienestar y seguridad del público general y orientando a la comunidad sobre la arquitectura y la arquitectura paisajista, el ejercicio de estas profesiones y los beneficios que están ofrecen para el desarrollo del país. Su misión es fomentar la excelencia de la arquitectura y la arquitectura paisajista para el bienestar de nuestro país, además de resguardar, defender y representar a sus miembros. Su sede está ubicada en la Calle del Parque 225 en Santurce.

Para información   llame  al   787-724-1213.

Santurce: un barrio con historia, Parte III

10-mayo-2014

En esta tercera y última parte de nuestra serie sobre la historia de Santurce, se detallan algunos de los eventos que sacudieron a este histórico sector durante la segunda mitad del siglo XX y principios del siglo XXI.

Foto Principal

El Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré. (Archivo / GFR Media)

Por Arq. Ricardo Alvarez / Especial para Construcción

Por más de un siglo, la expansión del barrio de Santurce continuaría de forma desarticulada y espontánea sin plan rector. Al inicio de los años de 1950, comenzaron a implementar la ya mencionada operación Manos A La Obra la cual resultó en la eliminación de los arrabales de la capital, que, en su mayoría, estaban ubicados en el barrio de Santurce. Esta medida vino acompañada, posteriormente, por un plan de vivienda pública a gran escala: una solución social dirigida, según los autores Alameda Lozada y Rivera Galindo, a servir como “antídoto para curar los males de pobreza y la desigualdad creados por los efectos de la Gran Depresión”.

No fue hasta el año 1956, tras el establecimiento del nuevo Estado Libre de Puerto Rico, que se concreta el primer Plan Regional del Área Metropolitana de San Juan. Dentro del plan, se comenzaría la construcción de dos nuevas autopistas en Puerto Rico: la Román Baldorioty de Castro y la autopista José De Diego. Ambas vías cortarían por el mismo centro de Santurce: comenzando una desintegración acelerada y triste desaparición de algunos de los barrios más antiguos y más pobres de este sector.

La erradicación de los arrabales, la cual llegó a su punto máximo con la construcción de las mencionadas carreteras, coincidió con el surgir de una nueva clase media y el advenimiento del automóvil como medio de transportación masiva. Entre los años 1950 y 1999, el número de vehículos de motor registrados en Puerto Rico se multiplicaría por un factor de 40— subiendo de un total de 60,564 vehículos en el 1950 a 2,508,761 en el 1999.

En el caso de Santurce, desafortunadamente, esta nueva popularidad del automóvil y el acceso universal a modernas vías de acceso, harían obsoleta la tradicional alineación de negocios a lo largo de la Avenida Ponce de León, configuración que databa desde la época de la antigua Carretera Central.

Con una rapidez y ferocidad solo igualadas por la migración masiva que había arropado al área medio siglo antes, del campo a la ciudad, este nuevo éxodo, tanto de la clientela como de comerciantes, se daría en dirección opuesta hacia la periferia.

La fuga hacia los suburbios afectaría desproporcionalmente al barrio de Santurce. Entre el año 1960 y los finales del siglo, la población de Cangrejos se reduciría por un 47%. Como respuesta a este fenómeno, a partir del 1967, se introduciría una multiplicidad de iniciativas con el propósito de revitalizar el casco urbano de Santurce, sin embargo, los frutos de estos esfuerzos solo se empezarían a dar con la llegada del nuevo milenio.

Considerando la importancia histórica y cultural de este barrio sanjuanero, varias entidades privadas y gubernamentales comenzaron a desarrollar un sinnúmero de iniciativas de revitalización económica con el fin de estimular la repoblación del área. Como resultado de estos esfuerzos de revitalización, entre el 1970 y 1990 se levantarían importantes estructuras, símbolos de la gran esperanza del porvenir del barrio, entre ellas: el Centro de Gobierno Roberto Sánchez Vilella – Minillas (1973), El Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré (1981) y el Centro Europa (1988).

A finales del siglo XX, también se concretarían planes de remodelación para diversas estructuras y obras arquitectónicas de carácter neoclásico, neo georgiano y art decó, entre ellas: el antiguo Hospital Municipal de San Juan (hoy día, el Museo de Arte de Puerto Rico) [2000]; la antigua Escuela Labra (ahora el Museo de Arte Contemporáneo) [2002], la renovación total de la Plaza del Mercado de Santurce (el antiguo Campo Alegre), los Teatros Matienzo & Radio City Music Hall y el Conservatorio de Música de Puerto Rico [2012]. Esta nueva tendencia hacia la restauración refleja (aunque de manera tardía) una creciente conciencia a nivel público del enorme valor del patrimonio cultural y artístico que encierran estos edificios icónicos.

Al abrir el nuevo milenio, Santurce es nuevamente un foro de creación y desarrollo: con una multiplicidad de nuevas ideas y proyectos para la revitalización de la ciudad. La Ley de Distrito de Convenciones (2000) y La Ley 212 (2002), también conocida como Ley para la Revitalización de los Centros Urbanos, nutridas por la visión del nuevo urbanista y el concepto de la ciudad habitable, fueron catalíticos para la creación de varios proyectos claves durante los primeros años del siglo XXI, entre ellos: el Centro de Convenciones Pedro Rosselló (2005), Metro Plaza Towers (2008), La Ciudadela (2009) y Cosmopolitan (2012).

De esta semilla renació Cangrejos 

Santurce es un barrio con historia. Por cinco siglos, ha sido objeto de admiración, debate y gran interés comercial. Hoy día sigue siendo un lugar de flujo: una residencia en tránsito tanto para extranjeros como para varios locales, una sede de lujo y de pobreza que cohabitan hoy, de la misma manera que lo hicieron hace un siglo. Es un paradigma demográfico, económico y social sin igual. Su ubicación geográfica y su diversidad cultural siempre lo han distinguido como posiblemente el barrio más pintoresco, controversial, vibrante, emprendedor y soñador de Puerto Rico. Santurce es un lugar de promesa donde reside la esperanza de muchos, y viven y reviven los sueños de todos.

El autor es arquitecto, escritor y vicepresidente de la Fundación por Arquitectura. La sede de su empresa, Alvarez-Díaz & Villalón® está localizada en Santurce. Para comentarios escriba aralvarezdiaz@aldivi.com.