Nuevas oportunidades comerciales

31 de marzo de 2013

El sur también existe

América Latina está llena de oportunidades comerciales que Puerto Rico puede capitalizar

Por Gustavo Vélez / Economista

El título de esta columna lo tomé prestado de un poema de Mario Benedetti, que Joan Manuel Serrat convirtió en canción.

Por razones propias del modelo económico y la relación política con Estados Unidos, Puerto Rico siempre ha mirado hacia el norte, específicamente a dos destinos, Nueva York y más recientemente, Florida (Orlando). Por mucho tiempo, fuimos programados para mirar al Caribe, a Centroamérica y a Sur América con una especie de rechazo o con cierto aire de superioridad.

América Latina, era sinónimo de caos, subdesarrollo, e inestabilidad económica, mientras la Isla era la vitrina de la democracia y modelo de desarrollo a seguir. El hermetismo comercial de muchas de las economías de la región, también abonó a que las empresas locales no miraran al sur ni al resto de la región como potencial mercado de exportación, promoviendo que el empresariado local se mantuviera relativamente aislado del resto del hemisferio.

El devenir histórico colocó a Puerto Rico por la ruta de la integración comercial con nuestro socio comercial más importante o con la economía de la cuál somos parte integral, los Estados Unidos. El propio modelo de manufactura farmacéutica, orientado a la exportación, convirtió a la Isla en un eslabón dentro de una compleja cadena comercial de las corporaciones multinacionales. No es casualidad que luego de Estados Unidos, nuestro segundo socio comercial más importante sea Irlanda con un comercio total en el 2011, de $9,344 millones, seguido por Singapur con $4,078 millones.

En tercer lugar le siguen Japón y Holanda, con $3,012 millones y $2,855 millones, respectivamente. Estas relaciones comerciales corresponden al intercambio comercial de las diferentes subsidiarias de las empresas farmacéuticas realizando negocios con sus contrapartes en Puerto Rico. Mientras que los primeros diez socios comerciales de Puerto Rico, ninguno es de la región, todos son de Europa o Asia.

La República Dominicana, Brasil y México, ocupan las posiciones número 12, 13 y 14, respectivamente, con un volumen comercial de $1,002, $920 y $841 millones, respectivamente. Lo que nos indican estas cifras es que el comercio exterior de la Isla es dirigido principalmente por las empresas multinacionales, fuera de la región y que a pesar de los tratados de libre comercio, como el CAFTA-DR y el NAFTA, las empresas locales no han podido sacarle ventaja a la reducción de barreras arancelarias, para entrar a esos mercados. El hecho de que las empresas multinacionales sostengan el comercio exterior de la Isla no es no es malo de por si, pero lo que debe generar discusión y planes de acción es cómo el sector empresarial local, puede habilitar una oferta exportadora propia.

Plan de acción

A finales de la década del noventa y a principios del nuevo milenio, la entrada en vigor de tratados de libre comercio entre Estados Unidos y cerca de 20 países, ha generado nuevas oportunidades y desafíos para Puerto Rico. Luego de seis años de depresión económica, el desarrollo de una cultura de exportación de las empresas locales y el desarrollo de una presencia internacional, deben ser prioridades de la estrategia de recuperación.

Como muy bien ha sido expuesto por mi colega y amigo Dr. Juan Lara, Puerto Rico necesita definir su nueva identidad productiva internacional. Es decir, el País tiene que decidir a qué se va a dedicar desde el punto de vista productivo y comercial, en esta nueva era post-Sección 936. Sencillamente, se necesita de una política de comercio exterior.

Sin incentivos contributivos federales, afectados por una aguda crisis fiscal y con una erosión de casi todas nuevas ventajas competitivas, los espacios de acción para rehabilitar la competitividad comercial son limitados. Sin embargo, pienso que aún existen grandes oportunidades.

En mi libro “Reinvención Boricua” propongo una estrategia que consiste en enfocar recursos públicos y privados, hacia aquellas industrias en las cuáles aún se retienen algunas ventajas para competir. La manufactura, la industria de servicios, el turismo y el conglomerado financiero y de seguros, son a mi juicio, industrias sobre las cuáles se puede fundamentar un proyecto de revitalización económica y de exportación.

El gobierno junto al sector privado, deben invertir recursos para potenciar el desarrollo de estas industrias y apalancar un proceso expansión productiva con estos sectores. La banca debería facilitar productos especializados para financiar comercio exterior, y las escuelas de negocios de las universidades, debería aportar al desarrollo de inteligencia de negocios, para ver donde están las oportunidades de negocios. El propio Gobierno Federal a través del Departamento de Comercio, provee recursos para las empresas interesadas en exportar, ya que la política pública es que un mayor número de empresas de Estados Unidos (Puerto Rico), entren a los mercados con los que se firman los acuerdos comerciales. Mientras que el actor más importante de este plan, los empresarios, deberían comenzar a asumir los riesgos que requiere este cambio de paradigma.

Podemos seguir mirando al norte, pero también hay que mirar al sur. El crecimiento económico de Latinoamérica durante los últimos años ha estado entre el 3% y el 4%.

Miremos más allá del 100 x 35, y abracemos las oportunidades de una nueva era económica y comercial.

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